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Qué calefacción es más barata

Comparamos cuánto cuesta cada kWh de calor con aerotermia, gas natural, gasóleo, pellets, butano y radiadores eléctricos, y cuándo compensa cada sistema.

Por David Salcedo ·

Para comparar sistemas de calefacción no sirve mirar el precio del combustible tal cual: un kWh de luz, uno de gas y un litro de gasóleo no dan el mismo calor ni se aprovechan igual. Lo que hay que comparar es cuánto cuesta cada kWh de calor útil que llega a tu casa. En esta guía hacemos esa cuenta con precios de referencia y la aplicamos a una vivienda concreta.

Cómo se compara

Para cada sistema se divide el precio de la energía entre su rendimiento:

coste del kWh de calor = precio de la energía por kWh ÷ rendimiento del sistema

El rendimiento es la parte de la energía comprada que se convierte en calor útil. En una caldera de gas de condensación es del 90-95 %; en un radiador eléctrico, del 100 %. Las bombas de calor tienen rendimientos mayores que 1 porque no fabrican el calor, sino que lo toman del aire exterior: su SCOP suele estar entre 3 y 4,5.

Los combustibles que se venden por litro o por kilo se pasan a kWh con su poder calorífico: un litro de gasóleo de calefacción tiene unos 10 kWh; un kilo de pellets, unos 4,8 kWh; un kilo de butano, unos 12,7 kWh.

Tabla comparativa

Precios orientativos de septiembre de 2026, con impuestos, y rendimientos típicos. Cambian con el mercado: úsalos como referencia y sustitúyelos por los tuyos.

SistemaPrecio de la energíaRendimientoCoste por kWh de calor
Aerotermia o bomba de calor aire-agua0,15 €/kWh de luzSCOP 3,50,043 €
Split aire-aire con bomba de calor0,15 €/kWh de luzSCOP 3,20,047 €
Pellets0,32 €/kg (0,067 €/kWh)88 %0,076 €
Gas natural, caldera de condensación0,07 €/kWh92 %0,076 €
Butano en estufa16 € por bombona de 12,5 kg (0,10 €/kWh)100 %0,10 €
Gasóleo de calefacción1,05 €/l (0,105 €/kWh)88 %0,12 €
Radiadores eléctricos0,15 €/kWh de luz100 %0,15 €

La diferencia entre el extremo más barato y el más caro es de más del triple. Y la tabla no incluye los costes fijos: el término fijo del gas natural, el mantenimiento anual obligatorio de las calderas, el alquiler de contadores o el transporte del gasóleo y los pellets.

Ejemplo: una vivienda de 110 m²

Una vivienda en un clima templado del interior, con aislamiento medio, necesita unos 8.000 kWh de calor al año. Con los costes de la tabla, la factura de calefacción de la temporada sería aproximadamente:

  • Aerotermia: 8.000 × 0,043 = 343 €.
  • Split con bomba de calor: 8.000 × 0,047 = 375 €, aunque es difícil calentar toda una casa solo con splits.
  • Pellets: 8.000 × 0,076 = 606 €, más limpieza y mantenimiento.
  • Gas natural: 8.000 × 0,076 = 609 €, más unos 60-120 € de término fijo y revisión.
  • Butano: 8.000 × 0,10 = 800 €, y mucha logística de bombonas.
  • Gasóleo: 8.000 × 0,12 = 955 €, más el mantenimiento del depósito y la caldera.
  • Radiadores eléctricos: 8.000 × 0,15 = 1.200 €.

Si quieres hacer la cuenta con tus propios precios y el SCOP de tu equipo, la calculadora de aerotermia o gas compara las tres opciones más habituales.

Qué conviene en cada caso

Si ya tienes gas natural con una caldera de condensación en buen estado, suele ser razonable seguir con ella hasta el final de su vida útil. Cuando toque cambiarla, valora la aerotermia, sobre todo si vas a reformar o ya tienes suelo radiante.

Si calientas con radiadores eléctricos, casi cualquier cambio sale a cuenta. El más sencillo es añadir uno o dos splits con bomba de calor en las zonas de más uso: con la misma electricidad dan tres veces más calor. Calcula lo que te cuesta hoy cada radiador con la calculadora de consumo de radiadores.

Si tienes gasóleo, el cambio a aerotermia o a pellets suele amortizarse en pocos años, además de ahorrarte el depósito y los repartos.

Si vives en un piso pequeño y bien aislado, la demanda es tan baja que la diferencia entre sistemas en euros absolutos es pequeña. Prioriza lo que ya tienes y la comodidad.

Si vas a instalar placas solares, una bomba de calor aprovecha parte de la producción de las horas centrales del día, sobre todo en otoño y primavera.

La mejor calefacción es la que no necesitas

Antes de cambiar de sistema, reduce la demanda. Cada kWh de calor que no necesitas es un ahorro con cualquier tecnología.

  • Temperatura: 19-20 °C durante el día y 16-17 °C por la noche. Cada grado de más aumenta el consumo en torno a un 7 %.
  • Burletes y cortinas: sellar puertas y ventanas es barato y reduce las corrientes.
  • Programación: no calientes la casa vacía. Un termostato programable o inteligente se paga solo en uno o dos inviernos.
  • Radiadores despejados y purgados: sin muebles delante ni ropa encima.
  • Aislamiento: la cubierta y las ventanas son lo que más calor pierde en una vivienda. Pregunta por las ayudas a la rehabilitación energética de tu comunidad autónoma.

Y si en verano usas el mismo equipo para refrigerar, la calculadora del aire acondicionado te dice cuánto cuesta la otra mitad del año.

Preguntas frecuentes

¿Cuál es la calefacción más barata de usar?

Con los precios actuales, las bombas de calor (aerotermia o splits aire-aire) son las que menos cuestan por cada kWh de calor, porque multiplican por tres o cuatro la electricidad que consumen. Les siguen el gas natural y los pellets, y bastante por detrás el gasóleo, el butano y los radiadores eléctricos.

¿Merece la pena usar el aire acondicionado como calefacción?

Sí, si es un equipo con bomba de calor, que es lo habitual en los modelos actuales. Calienta con un rendimiento de 3 a 4, mucho mejor que cualquier radiador eléctrico. Su inconveniente es que calienta el aire y no hay calor radiante, así que la sensación es distinta.

¿Qué pasa con la leña?

La leña puede ser muy barata si tienes acceso a ella, pero su precio y su calidad varían tanto que es difícil dar una cifra. Una estufa de leña moderna rinde un 70-80 %; una chimenea abierta, un 10-20 %, porque la mayor parte del calor se va por el tiro.

¿Cuánto cuesta cambiar de sistema de calefacción?

Muy distinto según el caso. Un split aire-aire con bomba de calor instalado cuesta entre 800 y 1.500 €. Una caldera de gas de condensación, entre 2.000 y 3.500 €. Una aerotermia para toda la vivienda, entre 7.000 y 14.000 €, aunque puede haber ayudas.

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